
Cortadas sus lenguas, no hablan pero sienten
Arrancados sus ojos, ya no negros sino rojos
cielos que lucen de fuego a su antojo
liberan la tierra apretando corazón y dientes.
Aunque no tienen lengua, chillan.
Aunque no tienen ojos, lloran.
Porque sus corazones aman y sus dientes odian
aún sin memoria, levantan la cabeza al cielo:
hielo en tal de historia, dolor en vez de gloria.
Que los mutilados caminen, porque quedará espíritu por medrar.
Que los mudos hablen, porque quedará historia por escuchar.
Y así, mientras el alma de un pueblo sea libre, mientras su lucha no quiebre,
quedará pólvora por explotar, aunque el ruido sea leve.
Porque sueña, combate y desobedece.
Las nubes se mueven, el cielo llora, sangra, llueve...
Cantabria está viva. Y aún sigue verde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario